Bueno, Amigos; Ya los cuestioné si saben hacia qué dirección están ordenando sus acciones y sus decisiones. Ya los cuestioné si les gustaría que alguien tome decisiones por ustedes y en que grado aceptaríamos unir nuestra voluntad a la voluntad de un grupo en búsqueda de un orden de integración.
Ya les cuestioné que están dispuestos a dar de sí a la humanidad . . . y si sabemos en que grado necesitamos de la razón según los casos. Ahora quiero que me ayuden a reflexionar sobre si es mejor que se amen entre sí los diferentes o los iguales.
¿A qué me refiero con esto? Muchas veces se ha dicho que Dios no puede amar a una criatura porque no es su igual. Por eso los humanos se amarán entre humanos y los dioses entre dioses como en el Olimpo.
Pero creo que podemos imaginarnos lo que pasaría si los grupos humanos decidieran amarse como prójimos en asociaciones de sólo un tipo de raza en el grupo. Solo un tipo de género en el grupo. Profesionales de sólo la misma profesión para un grupo. Esto acabaría siendo un montón de células cerradas de personas. Células incomunicadas aisladas y funcionando cada una como individuos egoístas. y en el egoísmo completamente cerrado y sin haber entendido que hasta para la sobrevivencia es necesario el intercambio y la dependencia en relación, lo que vendría después sería la extinción.
Algo que debemos entender como necesario para ordenar un sentido de vida sano es abrirse a lo diferente, desde dinámicas de comunicación veraces y confiables hasta llegar al amor.
Si queremos construír o decidir un sentido de vida, necesitamos de los otros y del diálogo y de aceptar a los demás con sus diferencias.
Narciso (El mitológico) quería besar y entregarse amorosamente a una imágen idéntica a él en el agua y se ahogó. No necesitamos ahondar mucho para darnos cuenta que amor entre igualdades ahoga. abrirse a lo diferente alimenta la mente, el corazón y el alma.
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